La logística internacional enfrenta un nuevo cuello de botella estructural. La reciente actividad militar en el Golfo Pérsico ha encendido las alarmas en el Estrecho de Ormuz, un nodo sin sustitutos inmediatos para el comercio de hidrocarburos.

Para los importadores y operadores logísticos, el escenario actual se traduce en decisiones críticas: el aumento del riesgo país y las posibles represalias de Irán están impactando directamente en la planificación de fletes. Aunque el flujo no se ha interrumpido, la volatilidad en la zona obliga a las empresas a revisar sus planes de contingencia ante un entorno donde la seguridad del tránsito marítimo ya no está garantizada.
La ubicación de Irán le otorga capacidad de influencia, mientras la interacción con Estados Unidos e Israel incrementa el riesgo en el tránsito marítimo. Esto afecta decisiones de navieras, aseguradoras y operadores logísticos.
Transporte marítimo y ajustes operativos
El transporte marítimo ha experimentado ajustes como reducción del tránsito en zonas de riesgo, aumento de primas de seguros y desvío hacia rutas más largas. Estos cambios responden a decisiones económicas y protocolos de seguridad.
El impacto es directo: aumentan los tiempos de entrega, los costos operativos y disminuye la previsibilidad de las cadenas de suministro. Las empresas incorporan mayores márgenes de incertidumbre en su planificación.
Con información de Logística 360 Chile (https://logistica360chile.cl/)
